Historia de la Fondacion

De la “Ayuda suiza” a la “Fundación para los niños suizos en el extranjero” (FNSE): Retrospectiva de los 100 años de una organización de ayuda a lo largo del tiempo

Durante 100 años, la “Fundación para los Niños Suizos en el Extranjero” y sus organizaciones predecesoras han ofrecido a unos 100.000 niños suizos del mundo entero la oportunidad de viajar a Suiza. Al principio la oferta se limitaba a ofertas para que los niños residentes en zonas de guerra se recuperaran viviendo con familias de acogida. Además de dichas ofertas, empezaron a organizarse campamentos durante las vacaciones.

Durante más de setenta años, de 1918 a 1990, la asociación «Schweizer Hilfe», y su fundación sucesora, colaboraron muy de cerca con «Pro Juventute» en favor de niños suizos residentes en el extranjero. Las acaloradas discusiones sobre los niños de comunidades nómadas (Kinder der Landstrasse) y la polémica que suscitó este tema en contra de la asociación «Pro Juventute» tuvieron consecuencias para la Fundación, en su calidad de socia. Debido a la falta de donaciones, «Pro Juventute» tuvo que reducir sus dimensiones y trasladarse a unas oficinas más pequeñas, en las que no había espacio para que la Fundación siguiera desarrollando su trabajo.

Fue necesario buscar una alternativa a corto plazo y por eso, el 1 de octubre de 1990, la «Fundación para los Niños Suizos en el Extranjero» se separó de esta asociación. Los empleados de «Pro Juventute» responsables de organizar las colonias de vacaciones pasaron a formar parte de la Fundación, que abrió una oficina propia en la Wattstrasse del barrio de Oerlikon, en Zúrich. Durante seis años se organizaron desde esta oficina los campamentos de verano y las estancias de unos 25 a 50 niños en familias de acogida. La «Fundación para los Niños Suizos en el Extranjero» se vio entonces obligada a desarrollar una doble función: seguir siendo una organización benéfica, pero asumir al mismo tiempo la responsabilidad operativa de los campamentos y las actividades de la Fundación.

Estas actividades se amplían en 1992 con la organización de un campamento de esquí en Año Nuevo.
Algunos años después, el Consejo de la «Fundación para Jóvenes Suizos Residentes en el Extranjero» reconoce que la gestión del «Proyecto vacacional», con sus crecientes demandas y responsabilidades, ya no es viable para una organización que dispone de recursos limitados. El control de calidad está demasiado vinculado a la dirección del «Proyecto vacacional»; además, las posibilidades de supervisión e intervención son mínimas. Como consecuencia de ello, se reciben quejas de los padres.

La búsqueda de un nuevo socio culmina muy pronto con el hallazgo de la Organización de los Suizos en el Extranjero (OSE) en Berna. Desde hacía algunos años existía ya una fuerte interacción entre el «Servicio juvenil de la nueva sociedad helvética», la asociación de «Ayuda a los emigrantes retornados», el «Comité para las escuelas suizas en el extranjero» y la fundación «Schweizer Hilfe». Todas estas instituciones –o sus sucesoras– estaban agrupadas desde hacía algún tiempo bajo la organización paraguas de la OSE. Así pues, no era de extrañar que la Secretaría de la «Fundación para Jóvenes Suizos Residentes en el Extranjero» y su «Proyecto vacacional» entrasen a formar parte de ella.

Esto sucedió a finales de 1996. La «Fundación para Jóvenes Suizos Residentes en el Extranjero» contrata desde entonces la infraestructura y los servicios de personal de la OSE. Desde el punto de vista administrativo, la o el gerente está subordinada a la OSE. Las órdenes operativas las dicta solo el Consejo de la Fundación o su comité laboral. La Fundación agradece las sinergias que crea esta solución y valora profundamente la independencia que le concede. Los programas del «Proyecto vacacional» siguen desarrollándose en el marco de la nueva organización. Cada año se organizan de ocho a nueve campamentos de verano, entre ellos un recorrido por Suiza para veinte jóvenes de doce a dieciséis años, y uno o dos campamentos de esquí con treinta plazas uno, para jóvenes de ocho a catorce años.

Para la Fundación, una de las metas principales sigue siendo acercar a los participantes a sus raíces suizas, darles la oportunidad de que experimenten de cerca su país de origen y de que regresen a su país de residencia con muchos recuerdos y un conocimiento más profundo del país de procedencia de su familia. Y para ello, la Fundación sigue prestando apoyo a las familias con escasos recursos , con la cobertura parcial o total de los gastos del campamento y/o de viaje. En esta época de creciente globalización, otro aspecto prioritario es facilitar el contacto entre estos niños y otros de la misma edad procedentes de diferentes países, culturas y regiones lingüísticas, fomentar las relaciones de amistad más allá de las fronteras y promover la comprensión mutua. De este modo, la orientación estratégica de la «Fundación para Jóvenes Suizos Residentes en el Extranjero» se adapta, como en años anteriores, al nuevo contexto sin perder de vista sus objetivos originales.

Pero recientemente se ha eliminado del programa una actividad: desde 1999 ya no se organizan estancias en una familia de acogida. Este primer pilar de la Fundación, que en su día fue tan importante, tuvo que dejar paso a otras formas de estancia en el país de origen. Atrás quedan los recuerdos de largos viajes en tren con un numeroso grupo de niños suizos residentes en el extranjero, de vacaciones en una granja, de aquel encantador rubiales que todos los años durante un par de semanas formaba parte de la familia...

Este repaso histórico fue documentado en 2002 por el entonces director ejecutivo, David von Steiger, y en 2007 por el entonces Presidente de la «Fundación para los Niños Suizos en el Extranjero», Simon Küchler, en Steinen, y revisado y actualizado en 2013 por la directora del proyecto Recaudación de fondos, Simone Riner, en Berna.